|
|
| La
hermosa villa de Lanzahíta se encuentra situada en la zona de menor altitud de
la provincia de Avila, a 400 mts sobre el nivel del mar, en el corazón del
Valle del Tiétar y a los pies de una de las estribaciones sur de la Sierra de
Gredos conocida como monte “La Abantera” (1524 mts).
La localidad se encuentra justo en el punto donde se cruzan los amplios
pinares de la sierra con los vastos encinares de las dehesas del valle, formándose
así un ecosistema rico y variado en biodiversidad, tanto animal como vegetal.
En la parte de la Sierra destaca el Pino Resinero, también podemos
encontrar enebros, castaños y madroños. En cuanto a arbustos, en las zonas
altas del monte “La Abantera”, el más extendido es el Piorno Serrano y, a
medida que vamos descendiendo, encontramos Romero, Escoba Blanca y Torvisco.
En las dehesas que se extienden por el valle, la Encina resalta entre
Robles y Alcornoques mayoritariamente, y como arbustos, debemos destacar la
Jara, el Tomillo y el Cantueso, formándose así el característico bosque
mediterráneo. En las orillas de la Garganta “La Eliza”, en los arroyos que
descienden de la sierra y también en los bordes del Tiétar abundan los
Fresnos, Alisos y Chopos; los arbustos más destacables son los Helechos junto
con la Zarzamora. Dentro del mundo de las flores, Lanzahíta en la Primavera, como el resto
del Valle del Tiétar, se transforma en un verdadero jardín destacando las
Margaritas, Campanillas, Violetas, el Diente de León o la Hispidela y la
Dedalera entre otras. En
la Villa de Lanzahíta también existe una
vega que se extiende desde el pueblo hasta el Tiétar y en la cual se
cosechan todo tipo de frutas, verduras y hortalizas destacando, debido a su
reconocida calidad, las Sandias y los Espárragos Blancos. Mención especial merece la gran variedad de hongos y setas que, con las lluvias otoñales, crecen en estos campos siendo muchas de ellas de apreciado valor culinario; entre las más conocidas se encuentran los Nízcalos, los Parasoles o las Cagarrias. FAUNA: En el reino animal todos los ordenes se encuentran ampliamente
representados, pero quizás sean las aves las que cobren mayor protagonismo,
debido a la importancia de algunas especies que aquí anidan y a la relativa
facilidad para observarlas. Si damos un paseo por los senderos que atraviesan “La Abantera”,
teniendo un poco de suerte, podremos avistar a la perla de las aves ibéricas:
el Águila Imperial, que nos emocionará con su majestuoso vuelo. Dentro de las
rapaces diurnas también podemos observar el Aguila Calzada, el Milano Real o
Ratonero Común (es muy fácil admirar este último haciendo guardia en los
postes de la luz que están situados en el margen de la carretera), también,
ante la presencia de carroña, es posible observar alguna bandada itinerante de
Buitre Leonado que, sin tener población nidificando en Lanzahíta, si que
posee, en el conjunto de la Sierra de Gredos, varias poblaciones. En cuanto a
las rapaces nocturnas se refiere, en nuestros parajes encontramos el Búho Real,
el Cárabo, el Mochuelo, la Lechuza Campestre y la Lechuza Común de la cuál,
en las cálidas veladas veraniegas, podremos observar su enigmático y
silencioso vuelo. Internados en la espesura de los pinares, es fácil que
oigamos el incesante picoteo en la madera del Pico Picapinos, en busca de
alimento. En las dehesas destaca por
su número la Cigüeña Común,
aunque también existe una pequeña población de la rara y bella a la vez, Cigüeña
negra. Otras aves de las dehesas son la Perdiz, la Codorniz y la Paloma Torcaz,
también el Cuco, la Abubilla, el Abejaruco, el Rabilargo, la oropéndola y la
Urraca. En el río Tiétar el ave más extendida es el Ánade Real, aunque también
existen Garcillas Bueyeras, Cormoranes y la esbelta Garza Real. En los meses otoñales
visitan nuestras tierras las viajeras Grullas que conforman un ruidoso y genial
espectáculo en los atardeceres. Los
mamíferos son más difíciles de apreciar
debido a sus hábitos nocturnos. Destacan el Jabalí, cuya presencia es
detectable por las hozaduras que deja en el suelo rebuscando raíces; el Zorro,
la Liebre, el Conejo0, el Tejón, la jineta, la Garduña, la Comadreja, la
Ardilla Roja, el Erizo Común, el Topo Ciego, el Gato Montés, varias especies
de Murciélago... e incluso la nutria. Dentro de los reptiles, la Víbora hocicuda es el máximo estandarte
debido a que es una de las dos especies de serpientes venenosas que forman parte
de la fauna ibérica y habitan en la sierra. También, durante la primavera, es
habitual encontrarse algún Lagarto Verdinegro tomando el sol encaramado en lo
alto de una piedra. Además podremos observar el Eslizon Tridactilo, la
Lagartija Serrana y varias especies de culebras entre las que podemos destacar
la Culebra de Escalera, la Culebra Bastarda o la Culebra Viperina. En los anfibios podemos observar el Sapo Común, el Sapillo Pintojo, el
Sapo Partero Común, la Ranita de San Antonio, la Ranita Meridional, la Rana
Patilarga, el Tritón Ibérico o la Salamandra Común, habitante esta última de
los charcos y arroyos que se encuentran a mayor altura en el monte “La
Abantera”. Como peces la Trucha Común y la Trucha Arco Iris nadan en las aguas
transparentes de la garganta “La Eliza” y la Boga de Río, la Carpa, el
Leucisco Cabezudo o el Barbo son comunes en el Tiétar, aparte de Cangrejos de Río
y Galápagos, tanto el Europeo como el Leproso. Representando a los insectos, destacan la Mantis Religiosa, el San Pedro, la Escalopendra y el Alacrán. Información facilitada por Javier Sánchez Díaz
|